Impresiones Hitman: Absolution. Las mil y una formas de asesinar al Rey de Chinatown

Aunque me alegro enormemente por el regreso del Agente 47 en Hitman: Absolution, había algo que me preocupaba bastante. Sí, todos los vídeos mostrados hasta la fecha han sido realmente espectaculares, pero había un problema: era demasiado pasilleros y encriptados, mientras que la gracia de la saga estaba en tener completa libertad para planificar los asesinatos de tantas formas como la imaginación nos lo permitiera. Por suerte, para acabar con estas dudas está la demo del E3, y es que tras probarla, se puede decir rotundamente: el mejor asesino ha vuelto.

Dejando atrás los escenarios cerrados, la fase de la demo nos presenta una zona abierta de Chinatown, donde tendremos que eliminar al apodado como “El Rey de Chinatown” como podamos para no ser eliminados y poder escapar tras acabar con el trabajito.

Nada más entrar a la zona central del nivel es imposible no quedarse alucinado por el enorme número de personas que hay simultáneamente en pantalla: unas 500. Y lo que es mejor, sin ningún tirón ni ralentizaciones ni problemas para poder jugar. Pero la cosa no acaba ahí, y es que nos prometieron que esta sección es pequeña, ya que habrá fases en las que podrá haber hasta 1500 personajes en pantalla al mismo tiempo. Para quitarse el sombrero.

Pero volviendo a lo que importa, gracias a la nueva habilidad de 47 (algo así como el “Modo Detective” de Batman: Arkham City), podemos identificar al objetivo, que está bien protegido por unos cuantos policías corruptos. Aunque vamos armados con una pistola y podríamos liarnos a tiros, al final seríamos abatidos o por los agentes que ya hay, o por los SWAT en cuanto vengan al poco tiempo de hacer saltar la alarma y cundir el caos. Así que toca hacer lo que todo buen asesino haría: planificar el golpe.

Siguiendo al objetivo, vemos cómo sigue una ruta más o menos característica: va a comer al mismo restaurante y después a cambiarle el agua al canario. En ambas situaciones se pueden ver situaciones idóneas para acabar con su vida, ya sea con una bombona de propano en la cocina del restaurante o disparando a la carga que sostiene una grúa encima de donde hace sus necesidades. Aun así, son movimientos algo descarados que revelarían la posición, por lo que toca seguir investigando.

Al volver a su zona de protección, descubrimos que este rey es un yonqui, y está hablando con su camello para que le lleve hasta su apartamento y poder colocarse de nuevo. Pero antes de partir, el camello tiene que comprobar su alijo secreto, dando una gran oportunidad para poner en marcha el asesinato.

Al adentrarse en un callejón sin ningún civil o policía vigilando, podemos asesinar al camello en silencio y coger su traje para disfrazarnos. De esta forma, podemos ir a su casa sin ningún problema para ver cuáles son las posibilidades que hay. Por un lado, tenemos un bonito rifle de francotirador y una vista directa hacia la zona donde se encuentra el objetivo. Pero como eso desvelaría nuestra posición, buscamos otra forma más silenciosa, y la droga se convierte en la gran solución. Gracias a la avista especial, nos dan la pista de que podemos usar el veneno del pez Fushu para envenenar la droga y que el rey, al tomarla, se muera a los pocos segundos.

Así que manos a la obra en busca del pescado, que se encuentra en uno de los numerosos puestos del escenario. Tras cogerlo sin que nos vea la cocinera que lo vigila, le ponemos este “regalito” a las drogas y vamos a por el rey para darle su “medicina”. Le llevamos hasta la casa, y como los policías que le protegen no le siguen hacia su “farmacia” particular, vemos cómo se muere sin que nadie se entere. Para que no quede ninguna prueba, ocultamos el cadáver, cogemos la cinta de la cámara de seguridad de la casa del camello, y salimos de la zona sin que nadie se haya enterado de lo que ha pasado.

Esta es una de las muchas formas de acabar con el objetivo, ya que cualquiera de las opciones descartadas se puede hacer viable sin ningún problema. Y a estas, se le puede sumar la que nos mostraron en la demo: buscar el cochazo de lujo del rey, poner una bomba, activar la alarma, y cuando vaya a ver qué pasa, activarla. Gracias al caos de la explosión (que se va propagando poco a poco de una forma increíblemente realista), 47 puede salir también sin ser detectado.

Si por algún casual los policías nos ven cometiendo alguna que otra fechoría, podemos empezar a huir, lo que activará la alarma y todo el escenario se llenará de agentes de la ley que no dudarán en acabar con nosotros, o simular que nos rendimos. Al levantar los brazos, el policía se acercará a nosotros, y al estar cerca, 47 le cogerá como escudo humano. Si nadie nos ve, podemos noquear al policía, ocultar su cuerpo, y seguir como si nada hubiera pasado (o incluso disfrazarnos, pero teniendo cuidado de acercarnos mucho a otros polis para que no nos descubran). En caso contrario, iniciaríamos un tiroteo, que si ocurre al huir del nivel, nos puede salir bien, pero lo más probable es que no, y ésa es una de las grandes bazas del título: su dificultad. 47 aguantará muy pocos disparos antes de ser abatido, por lo que la acción será el último recurso que tengamos que emplear en estas fases de asesinatos, siendo todo tan desafiante como lo recordaba de entregas anteriores.

Pero si la dificultad es un problema, habrá un total de 5 niveles de dificultad para escoger. La demo la probé en la dificultad normal, y aunque es cierto que 47 podía morir en seguida, su visión especial y las pistas son más frecuentes, lo que facilita las cosas en la búsqueda del golpe perfecto. Según nos contaron, en cada nivel de dificultad la IA actuará de manera diferente, siendo mucho más realista e implacable a medida que vayamos subiendo de nivel, a la par que tendremos menos pistas y apoyos.

Aunque en un principio el juego no va a tener modo multijugador (menos mal, que así se pueden centrar en exclusiva en un gran modo historia), sí que habrá una opción online que pinta realmente bien: las puntuaciones. Como en el bonus por la reserva Sniper Challenge, en cada nivel iremos recibiendo una puntuación en base a nuestra actuación, que servirá para ir subiendo de nivel y desbloquear más y mejor armamento. Si cumplimos los objetivos de forma silenciosa, escondemos los cuerpos, sin matar civiles inocentes y cumpliendo objetivos secundarios o retos (en este nivel, matar tanto al camello como al rey, robar la cinta de seguridad o salir de la zona con el traje de 47), iremos recibiendo más puntos, mientras que los perderemos por bajas colaterales o alarmas.

Con todo esto, y viendo que los niveles clásicos de la saga se han mantenido a la perfección, pero añadiéndole mejoras con más interacción con los escenarios y el factor de infiltración social, Hitman: Absolution pinta a juegazo de los buenos. Lástima que todavía tengamos que esperar al 20 de noviembre para ver cómo se salda la conspiración que hay contra 47, pero así podemos ir planificando bien los montones de asesinatos que llenarán nuestras consolas y PCs.

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