Impresiones Lost Planet 3. A grandes cambios, grandes mejoras

No me gustó casi nada Lost Planet 2. Fue una de esas secuelas que podían haber sido increíbles, pero que por culpa de centrarse demasiado en el multijugador y hacerlo prácticamente una necesidad, el juego decepcionó a lo grande. Por eso, no tenía ninguna expectativa ante Lost Planet 3, y más sabiendo que estaba siendo desarrollado por Sparks Unlimited, que nos han traído “perlas” como Legendary que son mejor olvidar. Aun así, tras probar la demo que estará disponible en el E3, el título ha vuelto a ganar mucho interés, ya que todos los cambios presentes en esta entrega le vienen de perlas para revitalizar la franquicia tras el anterior fracaso.

Lo primero que llama la atención es la enorme atención que se le da al protagonista del juego, Jim, para que empaticemos y nos sintamos más pegados a él que nunca antes en la saga. No es un explorador, ni un soldado, ni nada por el estilo: es un minero que ha aceptado trabajar en EDN III para mantener a su familia tras tener a su primer hijo.

Esta humanización del personaje es casi constante en la demo, ya sea en los momentos iniciales en la base donde nos encomiendan una peligrosa misión, con la primera escena en la que manda un mensaje a su mujer, y en todas las pantallas de cargando, que nos mostrarán una pequeña cinemática sobre el protagonista o algún mensaje de su esposa. Ya en unos pocos minutos han conseguido crear una situación plausible y más humana que en ninguna de las anteriores incursiones en este peligroso planeta. Esperemos que esto se una a una buena historia, porque potencial tienen, y más al seguir con la etapa en la que el planeta está congelado.

Pero este no es el único cambio que se observa en los primeros minutos de juego. Aunque hace un par de años parecía impensable comparar esta saga con Dead Space, ya se empiezan a ver sus primeros rastros en el estilo de la base, y sobre todo, en los menús holográficos, casi idénticos a los del ingeniero Isaac Clarke.

Tras recibir el objetivo de explotar la energía térmica de una zona bastante peligrosa de la que ha salido por piernas otro compañero, salimos al exterior en el VS, que deja de ser una máquina de matar para ser una máquina de perforación sin más armas (de momento, claro) que su taladro y su poderoso brazo. Un cambio primordial es que la vista al entrar en este mecha pasa a la primera persona, pudiendo ver los movimientos que hace Jim con los mandos para mover este gran traje metálico.

Los escenarios nevados han ganado en belleza de un modo increíble, con unas puestas de luz y unas estructuras realmente impresionantes. Pero lo que realmente es alucinante es la tormenta en la que nos vemos metidos, que congela el VS y nos impide continuar. Ante esta situación, toca salir a romper el hielo con las armas, para ver que los Akrid similares a los lobos nos están acechando y toca despacharlos como humanamente se puede: a cuchillazo limpio en un brutal QTE. Este primer encuentro con los enemigos es una buena muestra que en esta ocasión nos va a costar más sobrevivir ante estas criaturas, por lo que la opción táctica ante tres Akrid más es romper el hielo rápidamente para aplastarlos fácilmente con el VS.

Al llegar a la zona objetivo, toca continuar a pie, empleando el garfio para llegar a zonas más altas o utilizándolo a modo de rápel para descender hasta una gran superficie en la que colocar las minas térmicas con las que extraer la energía de la zona. Pero claro, no todo iba a ser tan sencillo, ya que aparece un Akrid con forma de cangrejo gigante que quiere merendar un poco de humano. Este combate es una especie de jefe final, y es muy emocionante. Ante su enorme tamaño, siempre hay que estar a la defensiva, esquivando con las volteretas sus potentes embestidas y alejarnos en cuanto se intente acercar para que no nos aplaste con sus pinzas.

Como en los anteriores juegos de la saga, la clave está en encontrar los puntos naranja para atacarlos sin cesar con la escopeta o el rifle de asalto. Otra táctica interesante es la de lanzar granadas a la boca del Akrid cuando se ponga a gritar, lo que le dejará aturdido y nos dará una excelente oportunidad para lanzar nuestra ofensiva. Como con los lobos de antes, el combate se siente más realista que nunca, lo que le da un aire distinto, directo y espectacular.

Al acabar con el jefe, la extracción de la energía derrite una pared de hielo, que deja al descubierto una enorme nave estrellada, que da pie a la segunda parte del nivel, muy al estilo de Dead Space.

Pasillos oscuros, estrechos, ruidos extraños, montones de cadáveres por toda la nave y hasta un audio-diario. ¿Os suena de algo? Aparte de la ambientación, hay muchas situaciones que siguen recordando a Dead Space y a cualquier película de terror de ciencia ficción, como ver pasar un Akrid pequeño (pero matón) en un segundo por una ventana, abrir una puerta atascada para ver cómo la bestia rompe el suelo y se lanza a por nosotros, etc.

A pesar de tener muchos momentos de “déjà vu”, la verdad es que el juego los plantea muy bien como para seguir disfrutándolos al máximo. La sensación de terror y supervivencia se ve acentuada porque Jim sólo aguanta unos pocos golpes antes de ser abatido (aunque ojo, la regeneración automática llega a la franquicia), los enemigos se mueven muy rápidamente, y como se desperdicien muchas balas, se acaba lamentando en las últimas zonas de la nave.

Una vez fuera de la nave, toca otro encuentro con un cangrejo gigante, aunque esta vez tenemos el VS para no pasar tantos apuros, y ya de paso, recargar la munición al subirnos a él. Dentro de la máquina, la pelea es radicalmente diferente al encuentro anterior, ya que vamos completamente a la ofensiva, y tenemos la posibilidad de realizar algunos ataques brutales.

Lo primero que me llamó la atención fue que no hay que ir al ataque como un loco, sino esperar a que el cangrejo lance su primer golpe, para realizar un contraataque con el que poder agarrar su brazo, y destrozar su punto naranja para dejarle sin pinza con la que golpearnos. Al dejar esa zona ya debilitada, se le puede agarrar desde ese punto, para bloquear su movimiento y taladrar sin ningún reparo su parte posterior, que es su punto débil, hasta atravesarlo del todo. Sin duda, la vista en primera persona hace que estos momentos sean mucho más espectaculares.

Sin embargo, hubo una cosa que no me gustó de este combate: la regeneración automática del VS. Vale que se le incorpore esta característica al protagonista, pero que el mecha se repare solo una vez ha sufrido daños críticos tras estar unos segundos fuera de él facilita demasiado las cosas. Supongo que lo han incluido porque el mecha es necesario para avanzar en el juego o que incluso se podrá mejorar con la energía térmica adicional que recojamos (para algo hay un indicador, ¿no?), pero espero que te penalicen algo más por destrozar el traje y que tarde más que unos segundos en volver a estar como nuevo para hacerlo todo un poco más complicado.

Tras machacar a nuestro enemigo, la demo se termina con una escena en la que montones de cangrejos gigantes rodean al protagonista, lo que te deja con ganas de más.

Sinceramente, no daba dos duros por este juego, pero tras probarlo, me encantan los cambios que han hecho en Lost Planet 3. Que ahora todo parezca más realista y humano le da un aire fresco (y nunca mejor dicho) a la saga justo cuando más lo necesitaba, y el nuevo protagonista promete al menos una historia más personal que nunca. Crucemos los dedos para que el resto del juego vaya igual de bien que esta demo, porque si los chicos de Spark Unlimited logran encontrar el equilibrio perfecto entre las zonas de acción a pie, los momentos a lo survival horror y las escenas en el VS, nos encontraremos ante una aventura realmente espectacular que podría iniciar a lo grande el año videojueguil de 2013.

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