Impresiones Sleeping Dogs. Sandbox a lo John Woo

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Siendo un gran fan de la saga True Crime, me fastidió bastante que Activision cancelara la que sería la tercera entrega de la franquicia, ambientada en Hong Kong. Por suerte, para remediar este error está Square Enix, y aunque uno ya va con pies de plomo ante juegos “des-cancelados” tras el fiasco que supuso el año pasado Duke Nukem Forever, es una delicia comprobar gracias a la demo del E3 que Sleeping Dogs va a ser muy grande.

Encarnando al policía encubierto Wei Shen, nos adentraremos en el oscuro mundo de las Tríadas chinas para acabar con ellas desde dentro. En esta versión de prueba (ya subtitulada al castellano, que será como nos llegará a España en unos meses) disponíamos de una isla del enorme mapeado del juego, con un par de misiones principales, secundarias, y sobre todo, mucha diversión y espectacularidad para disfrutar.

Empezando en el piso franco de Wei, lo primero que es de agradecer es que tengamos un armario para cambiar la ropa del protagonista, aunque antes habrá que comprarla en las muchas tiendas que habrá en la ciudad de Hong Kong. Un detalle interesante es que dependiendo de la prenda que llevemos, recibiremos ciertas ventajas temporales, por lo que habrá que tener en cuenta tanto el estilo como las mejoras a la hora de seleccionar la ropa.

Al salir a la calle, nos encontramos ante las posibilidades que podríamos esperar de todo sandbox: vehículos que robar, y total libertad para hacer lo que nos plazca. Nuestra primera parada fue en uno de los dojos del juego, para conseguir un nuevo combo (al parecer, va a haber una gran evolución en las peleas cuerpo a cuerpo), además de ver cómo funcionan estas peleas. ¿Habéis jugado a Batman: Arkham City? Pues a su esquema jugable, ponedle animaciones de las mejores peleas de kung-fu y tendréis en esencia el sistema de combate de Sleeping Dogs.

Aunque muchas veces una copia no puede gustar a todo el mundo, al juego le sienta como anillo al dedo, porque además introduce pequeños toques personales. Por un lado, para realizar los combos nos bastará con el único botón de ataque que hay, con patrones de pulsaciones cortas o largas, y en ocasiones, con el botón para realizar los agarres. Si vemos que algún enemigo nos va a atacar (se pondrá en rojo unos momentos antes de lanzar su golpe), pulsamos el botón de los contraataques y listo. Las peleas son muy fluidas y espectaculares, algo que se incremente cuando hay armas de por medio (que Wei también puede usar), o realizamos los ataques finales con el escenario al rellenar la barra de adrenalina.

Al ver que nos podemos defender muy bien de cualquier matón de barrio, la ciudad te pide a gritos que la explores, por lo que la mayor parte del tiempo de la demo me lo pasé explorando callejones, robando coches, visitando tiendas (hay incluso de masajes para mejorar la experiencia), etc. Algo que me gustó bastante es que hay retos ingame que saltan constantemente, como conducir 30 segundos sin destruir nada o acabar con unos cuantos enemigos del tirón. Parece que las puntuaciones en estas pequeñas pruebas se podrán compartir para ver las clasificaciones, por lo que los piques con los amigos pueden estar asegurados. En estos recorridos, es inevitable no ser perseguido por la policía tras causar unos cuantos destrozos o, directamente, atropellar a unos cuantos ciudadanos. Al cometer una infracción, en el mapa aparecerán los que dan la voz de alarma. Cuantas más personas entren en ese estado, más probable es que una patrulla nos empiece a perseguir. En ese momento, se puede experimentar otro de los grandes pilares del juego: la conducción.

Puramente arcade, las persecuciones que podemos vivir son realmente espectaculares. Pero lo que realmente te deja sorprendido es la habilidad de Wei de saltar al coche que tiene delante mientras está en marcha. Hacer eso sobre el coche de policía es todo un espectáculo, viendo cómo se queda enganchado al techo y saca a la fuerza al piloto para meterse en el vehículo. Esto mismo se puede hacer con las furgonetas, pero antes te tienes que mover por los laterales teniendo cuidado de no caerte antes de llegar hasta alguna de las puertas.

Tras ver que no me iba a zafar de la ley tan fácilmente, intenté despistar a la policía por alguno de los numerosos callejones de la ciudad, y es cuando ves lo bien que funciona el movimiento del protagonista a pie. Como en las películas de acción, podemos saltar por barandillas, verjas, contenedores o deslizarnos por coches a toda velocidad con tan solo mantener pulsado el botón de correr, y volver a pulsarlo para realizar estas acciones de forma fluida. El ir haciendo así “parkour” mientras te disparan, y al mismo tiempo se te abalanzan los oficiales para ponerte las esposas, es toda una experiencia.

Entrando un poco en las misiones secundarias, hay algunas que funcionan como favores para diferentes miembros de la Tríada, y otras como operaciones policiales. De las primeras, sólo probé una en la que había  que superar oleadas de enemigos cuerpo a cuerpo, cada vez más numerosos y peligrosos. Por otra parte, la redada policial era algo más variada, teniendo que combinar estas peleas con algún que otro minijuego de pirateo.

Luego está la misión principal de la demo, que nos muestra lo mejor tanto de los combates como de la conducción. El objetivo es robar una mercancía a una banda rival para ascender en la organización. Para ello, primero hay que acabar con los matones que custodian lo que buscamos, para después perseguir la furgoneta que ha escapado mientras zurrábamos a los enemigos. En esta persecución no podíamos cambiar de vehículo, por lo que para acabar con los coches enemigos había que recurrir a las embestidas, muy poderosas y que reafirmaban el carácter arcade (y espectacular) de esta parte del juego. Por último, y como era de esperar, había que huir de la policía antes de regresar con la mercancía.

Aunque se notaba que la misión era de las primeras del juego, ya se podían ver algunos aspectos que prometen bastante: los medidores de puntuación de las Tríadas y de la Policía. Como miembros de los cuerpos de la ley, hay que intentar cumplir las misiones ocasionando los menores destrozos posibles. En el otro lado de la balanza, cuanto más contundentes fuéramos con los enemigos, más se llenaba la puntuación de las Triadas. A ambos contadores se le suma un tercero de respeto. Habrá que ver en la versión final cómo afectarán a largo plazo los tres marcadores, pero puede ser muy interesante.

A falta de probar las partes de tiroteos, ver cómo se trasladarán los conflictos entre la lealtad a las Tríadas y la policía, o más minijuegos para encontrar por la ciudad (karaokes o peleas de gallos son algunos de los confirmados), Sleeping Dogs ya tiene todas las de ganar. Con un apartado técnico realmente bueno, una conducción arcade muy divertida, y un sistema de combate a lo Arkham City, el juego es un puro espectáculo, combinando toda la libertad que nos podríamos encontrar en un GTA con el sabor de las películas de acción orientales, casi a lo John Woo. Y eso que esta pequeña demo es solo la punta del iceberg, por lo que ya estamos contando los días para ver cómo se desarrolla toda la investigación encubierta de Wei Shen a partir del 31 de agosto.

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