Avance: War of the Roses – “Toma Modern Warfare y sitúalo en el siglo XV”

El pasado viernes 20 de abril, Paradox Interactive acudió a un oscuro lugar de Londres para presentarnos algunos de los títulos que tienen preparados para este 2012. Entre ellos, se encontraba War of the Roses, uno de los juegos estrella de la editora que pretende sorprender a más de uno. Tras la presentación a cargo de Gordon Van Dyke (senior producer de Paradox Interactive) y Mårten Stormdal (lead designer de FatShark), pudimos empezar a masacrarnos entre los presentes en lo que realmente se trata de una experiencia medieval muy inmersiva.

Tal como lo define Van Dyke, War of the Roses podría ser el resultado de “tomar Modern Warfare o Battlefield y situarlo en en siglo XV”. Una afirmación realmente atrevida, así que vayamos a ver si se trata de un farol por parte de un presuntuoso productor o este es realmente un título que puede marcar la diferencia.

Si algo está claro es que en el siglo XV las luchas no se realizaban con armas de gran precisión, capaces de matar de un tiro a un desconocido a más de 100 metros de distancia. Más bien, el combate principalmente era cuerpo a cuerpo con espadas y lanzas, a no ser que dispusieramos de un arco o una ballesta y un montón de suerte. Los contrincantes podían mirarse a los ojos antes de enfrentarse en un duelo caótico donde la muerte raramente llegaba de un solo golpe.

War of the Roses nos sitúa en la Inglaterra del siglo XV, en la sangrienta lucha por el trono entre la casa de Lancaster y la de York, cuyos escudos son una rosa roja y blanca respectivamente. El juego es principalmente multijugador, aunque dispone de un modo para un jugador que servirá como excusa para familiarizarnos con las armas y tipos de lucha.

Antes de entrar en el campo de batalla, podremos elegir y customizar nuestro equipamiento. Me podría poner a describir todas las posibilidades a nuestra disposición porque, total, no puede haber tantas maneras de modificar una arma medieval, ¿no? No podríamos estar más equivocados. War of the Roses es un acto de amor a la lucha medieval y, como tal, podremos llegar a elegir hasta los materiales que forman la punta, el filo o el mango de nuestra espada, por ejemplo. Eso teniendo en cuenta que tenemos más de 60 armas a nuestra disposición, de 15 tipos diferentes.

¿Y por qué no modificar también nuestras armaduras y cascos? Respecto la armadura, podremos escoger entre tres tipos: ligera, media o pesada, con varias clases en cada tipo. Para cubrir nuestras cabezas, existen más de 10 tipos de cascos con docenas de accesorios, como pueden ser visores, crestas o plumas. La elección no tiene por qué ser puramente decorativa, ya que si usamos un visor en el campo de batalla las posibilidades de morir por una flecha en la cabeza disminuyen. Eso sí, nuestro campo de visión también se verá afectado por la forma de visor.

La moda era muy importante en esa época“, destaca Van Dyke. Ciertamente, cuanto más experiencia y riqueza tenía un caballero, más capacidad decorativa dedicaba a su armadura. Afirma con una sonrisa que los guerreros de la época “tenían las mismas ideas desagradables que podemos tener nosotros“, riéndose mientras deja claro que se refiere a usar miembros viriles representados en los cascos.

Así pues, War of the Roses trae consigo centenares de opciones para los más vanidosos, que incluso pueden crear su propio escudo de armas o elegir entre millones de combinaciones de mejoras. El productor del juego comenta con sarcasmo que todo esto hará  “que haya más gente cambiando sus escudos de armas que jugando en los servidores“. Ciertamente, no puedo más que asombrarme ante la cantidad de posibilidades incluso antes de empezar una partida. Hay un gran trabajo de investigación histórica detrás de todo esto y el nivel de detalle por parte de los desarrolladores es encomiable. Incluso roza lo abrumador.

Por fin llega el momento de la batalla, donde nos enfrentamos dos equipos de unas diez personas cada uno (se espera que el modo multijugador permita partidas de hasta 64 jugadores). Decido empezar como ballestero, ya que siempre he tenido una predilección por este tipo de armas. Felizmente entro corriendo al poblado situado en el centro del nivel. Hay una calma tensa, casi sospechosa. Es en ese momento que oigo un ruido silvante y una flecha me atraviesa. No muero aún, pero me estoy desangrando así que intentaré cubrirme mientras intento cargar la ballesta. Mientras me peleo con el sistema de recarga -al fin y al cabo poner una saeta en la ballesta no es apretar un simple botón y requiere cierta habilidad- otra flecha me atraviesa. Y una tercera. Incluso a caminar con esfuerzo cuando llega la cuarta. Muero pensando que me he convertido en un árbol de navidad con la decoración más letal que uno pudiera imaginar.

Aunque con escaso éxito, mi primer momento con el juego ha sido realmente divertido, así que no tardo en renacer y volver al ataque. En sucesivas vidas iré probando los diversos perfiles, lucha con arco o con espadas o incluso el montar a caballo. El correr sobre el cuadrúpedo intentando empalar enemigos con mi lanza es realmente hilarante, aunque su control sea impreciso y no tarde en chocar contra la pared de una casa.

Si algo está claro con War of the Roses es que el combate es mucho más personal. Esconderse y disparar, aunque es posible con el arco o ballesta, no evitará que se acerque alguien por detras y te haga probar su metal. La habilidad en el combate cuerpo a cuerpo es fundamental y, armados con espadas podemos ejecutar varios tipos de golpe. Podemos atacar por los costados, en la cabeza o de frente, controlando la fuerza con el ratón. Hay otros factores que también influenciarán en el impacto, como pueden ser la distancia o la velocidad de nuestro luchador. Por ejemplo, atacar con una lanza a un contrincante sin distancia entre medio no causará mucho daño, ya que le daremos con el mango de madera. El tener en cuenta tantos factores, convierten la lucha cuerpo a cuerpo en algo que realmente se puede controlar y es gratificante.

Antes de morir siempre caeremos en el suelo, donde nuestros compañeros tienen la opción de revivirnos o, lo que es la opción más divertida, nuestros enemigos nos pueden ejecutar. Cuando esto sucede, el oponente no nos dará tregua. Históricamente se sabe que la saña era algo común tras causar la muerte, así que dichas sangrientas escenas permiten “mantener la comunicación con el jugador y la inmersión en la lucha“, según Van Dyke. “La sangre está ahí para dar feedback“, aunque nos tranquiliza diciendo que no veremos escenas de “gore realista, como pueden ser los desmembramientos“.

Tras unos 40 minutos de juego me quedo con muy buen sabor de boca. La versión que hemos probado se trata de una alpha, así que aún quedan muchos defectos por resolver y aspectos por mejorar. Hemos visto solo el nivel del poblado, uno de los siete niveles disponibles en el juego final donde también habrá pueblos, castillos, fuertes y torneos, entre otros. Gráficamente, aún hay campo por recorrer y nos aseguran que pretenden incluir metereología cambiante o elementos para mejorar la inmersión, como flechas en vuelo o cadáveres.

Un proyecto realmente prometedor con el que, según Van Dike, “han recorrido un largo camino con el presupuesto de Paradox Interactive“. Van por el buen camino para convertir el juego en un Modern Warfare de la edad media. Y personalmente me gusta este toque más personal, más cercano, más humano, más brutal.

War of the Roses se espera para PC y Mac el próximo otoño.

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