Primeras impresiones de Sorcery. La magia llega a Playstation Move

Desde que se lanzó Playstation Move al mercado, no ha habido demasiados juegos que realmente nos hicieran estar satisfechos por haber comprado el mando más allá de algunas joyitas en PSN o los que lo usaban como complemento al mando en ciertos shooters, pero eso parece que está a punto de cambiar con Sorcery. Desde que se anunció, todas las esperanzas depositadas en Move recaían en el juego, y aunque todavía falta algo más de un mes para comprobarlo, ya hemos podido probar el juego durante un buen tiempo para hacernos una gran idea de lo que nos espera en este mágico título.

La historia, sin entrar en detalles, nos pone en la piel de Finn, un joven aprendiz de mago que, desoyendo a su maestro y haciendo caso a la traviesa gata Eliare, rompe un hechizo que libera el mal en el mundo, y cómo no, nuestra misión será detenerlo. Por lo que vimos, el argumento pinta bastante bien, y que se narre a través de cinemáticas como si estuvieran sacadas de un libro le añade un toque mágico, al que hay que sumar el sentido del humor entre los constantes diálogos entre Finn y Eliare gracias al gran doblaje al castellano del que disfrutaremos.

Pero entrando en materia, el juego no es una serie de minijuegos como estamos acostumbrados en Move, sino una aventura épica en toda regla. El mando hará de varita mágica, y lo que hagamos, Finn lo replicará con bastante fidelidad y precisión sin lag apreciable, pudiendo realizar todos los movimientos rápidos que queramos sin que el juego se vuelva loco.

En los niveles que estuvimos probando, Finn estaba todavía en sus primeros compases como mago, por lo que vimos cómo iba consiguiendo más poderes además del rayo arcano, que será nuestro hechizo básico durante toda la aventura. Así, nos hicimos poco a poco con el escudo para detener los ataques enemigos, el hechizo de tierra, el de hielo y el de aire.

La forma de jugar es bien simple, pero adictiva. Como en todo buen juego de acción, al entrar en cada zona nos asaltarán enemigos, a los que habrá que derrotar si queremos seguir avanzando. Para ello, tendremos que mover la varita en la dirección a la que queremos lanzar el hechizo, y esto incluye también la altura. De esta forma, atacar a los enemigos es algo tan intuitivo como mover ligeramente el brazo con el que sostenemos Move como si estuviéramos lanzando un hechizo al más puro estilo Harry Potter.

Los enemigos serán de varios tipos, siendo algunos más fuertes, otros que atacarán desde la distancia, o incluso algunos que también tienen poderes y nos pondrán en más de un aprieto. Esta variedad hace que vayamos a usar muchísimo los movimientos de esquive y de ataque para salir airosos de estos encuentros, pudiendo incluso lanzar hechizos con efecto para los enemigos que están tras una cobertura. Vamos, que casi vamos a sacar un brazo de un tenista de tanto moverlo.

Aunque en un principio parecía que el juego se hacía repetitivo, al meter enemigos que usan poderes, y sobre todo, adquirir nuevos hechizos, la cosa cambió radicalmente, haciéndose todo el juego realmente adictivo y divertido, al menos durante la hora que estuvimos jugando. Buena parte de la culpa la tiene la posibilidad de combinar hechizos de una forma muy rápida. El hechizo básico es el rayo arcano, el cual está asignado al botón Move. Si queremos cambiar de hechizo, habrá que mantener pulsado este botón, y mover el mando de la forma indicada. Por ejemplo, para el hechizo de tierra hay que mover el mando hacia abajo, para el de hielo hacer un movimiento circular con el mando hacia delante, o con el de aire ese mismo movimiento con el mando hacia arriba. En estos momentos la acción se ralentiza para que no estemos en desventaja, sirviendo así para pasar de congelar a un enemigo para romperle en trocitos con el rayo arcano en cuestión de unos momentos.

Lo mismo pasa con la variedad de enemigos, que nos obligarán a utilizar hechizos o movimientos finales al rellenar una barra de “furia”, como el ataque de tierra para romper los escudos enemigos, o lanzar un rayo arcano a través de fuego para que se convierta en una potente bola de fuego, que puede prender un remolino para hacerlo todavía más mortífero. Todavía nos faltó por descubrir más poderes, por lo que las combinaciones pueden dar mucho juego.

Algo que me gustó bastante es que, aunque por su estética pueda parecer un juego dedicado al público infantil, el juego puede suponer un buen reto si no combinamos bien los poderes de Finn. Buena prueba de ello era un troll de hielo que hacía de jefe final, al que solo se podía herir con el rayo arcano convertido en fuego, para luego superar oleadas de enemigos mientras nos lanza piedras gigantes constantemente, teniendo que evitar tanto los ataques enemigos como las rocas. Si el juego puede ofrecer muchos más enfrentamientos como éste, sin duda va a ser una aventura muy emocionante.

Junto al combate, vimos que hay una ligera exploración de los escenarios para obtener más oro con el que comprar objetos al alquimista, e ingredientes para elaborar nuestras propias pociones (las cuales hay que agitar y hacer el movimiento de beberlas, algo bastante original). Lo interesante es que las recetas las conseguiremos experimentando con diferentes mezclas, y una vez obtenida, habrá que espolvorear, verter o remover los ingredientes en un caldero. Otro toque interesante son ligeros puzzles de encontrar objetos para reconstruir zonas por las que avanzar y cosas por el estilo, que sinceramente, espero se vayan haciendo más complicados a medida que avanza el juego, porque eran demasiado simples, y gracias a los poderes mágicos, se pueden conseguir cosas bastante interesantes. Por último, había momentos en los que Finn se transformaba en una rata, aunque de nuevo, espero que vayan cogiendo más gancho a medida que avanza la aventura.

Gráficamente, el juego pinta bastante bien, y aunque había algún pequeño tirón de vez en cuando, es algo que se puede solucionar fácilmente. Pero lo más importante es que la ambientación está muy lograda, tanto con unas melodías llenas de magia como con unos escenarios oníricos o de estética celta bastante impresionantes.

En definitiva, el juego me ha dejado una muy buena impresión, ya que esperaba bastante de Sorcery, y por el tiempo jugado, va a cumplir en todo lo que prometía. Sin embargo, todavía hay unos aspectos que me preocupan. El primero, es el de la cámara, ya que al no tener un joystick derecho, la cámara es automática, y eso puede dar algún que otro problema, a pesar de darnos la posibilidad de ponerla detrás de Finn en cualquier momento. Otro problemilla nos lo podemos encontrar los que no tenemos el “Navigation Controller”, ya que estar jugando bastante tiempo con el DualShock puede llegar a resultar algo incómodo, y realmente, el juego te invita a jugar sin parar. Y esto lleva al que es seguramente la mayor preocupación: la duración. Si la aventura tiene una duración aceptable, nos encontraremos ante un juego la mar de recomendable, pero como sea muy corto, la falta de cualquier otro modo u opciones multijugador le pueden pasar factura.

Aun así, hay que reconocerlo, sentirte que estás lanzando hechizos mágicos a lo Harry Potter es algo que a todos nos gusta, y en eso, Sorcery realmente me ha marcado, por lo que tengo muchas ganas de ver cómo terminan las aventuras de Finn y Eliara a finales de mayo, en el juego para Playstation Move que todo apunta, es el que estábamos esperando.

Entradas relacionadas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *