La destrucción de Ridge Racer: Unbounded llega al multijugador

Después de contaros nuestras impresiones del modo carrera y el creador de ciudades, además de ofreceros la entrevista que realizamos a su productor Jonass Lasko, por fin os podemos hablar del multijugador de Ridge Racer: Unbounded. Como ya sabréis, esta nueva entrega de la franquicia (o más bien, spin-off), apuesta por la destrucción y los derrapes a partes iguales, algo que se traslada fielmente al multijugador. Las partidas que disputamos eran entre 6 corredores, pero el multijugador soportará hasta 12 simultáneos a través de internet (si habrá pantalla partida es todavía una incógnita). Como la versión que probamos apenas tenía coches y circuitos, nos tuvimos que conformar con poder seleccionar entre dos pistas y dos coches bien diferentes, pero eso no hizo que las partidas fueran menos intensas.

Las diferencias entre ambos bólidos eran bastante importantes, ya que si bien uno era más robusto, el otro era mucho más ligero y rápido, teniendo ambos un control ligeramente diferente, en especial para las curvas y los derrapes.

Al empezar la competición, pudimos ver la primera gran diferencia con respecto al modo individual: podemos ver la salud de cada uno de los coches rivales. De esta forma, sabremos quién está algo más tocado para “ayudarlo” a tener un bonito Takedown al más puro estilo Burnout, lo que nos dará una preciada barra de turbo. Sin embargo, decirlo es mucho más fácil que hacerlo, ya que al igual que en los juegos de Criterion, cuesta más derribar a un oponente humano que a la IA, por lo que tendremos que embestir un poco más o, al contrario, usar una barra del turbo para hacer el mayor daño posible y, con un buen golpe, hacer añicos el coche de nuestro rival. Es por esta razón que usar el turbo (o “Dominate”, como se llama su indicador) se convierte en una estrategia, ya que algunos pueden pensar que es mejor reservarlo para una recta (definitivamente, viene muy bien para los últimos metros de carrera), pero si jugamos bien nuestras cartas, podremos convertir nuestro vehículo en todo un arma de destrucción masiva.

Esta demolición no solo llegará para nuestros oponentes, sino también para el escenario. En los circuitos que probamos, eran bastante numerosos los elementos interactivos que solo se pueden destruir cuando usamos el turbo, añadiendo más posibilidades estratégicas al usarlo. Si derribamos uno de estos elementos, desbloquearemos atajos, pero habrá que hacerlo con cuidado, ya que desde ese momento, estará abierto para todo el mundo. Es entonces cuando uno puede empezar a buscar otras estrategias, como ver quién parece que va a abrir uno de estos atajos y ponernos detrás de él para que nos abra camino y seguirle para arañar unos segundos a los demás competidores.

Aunque haya tantas estrategias, la verdad es que uno también se lo pasa pipa yendo a lo bestia, ya que en ese aspecto, el juego es realmente formidable. Así que si jugando y creando ciudades el juego ya me causó una muy buena impresión, el multijugador no se queda atrás, ya que podremos asistir a auténticas carnicerías automovilísticas con nuestros amigos, y eso es algo que nunca pasa de moda, ¿verdad? Lo único que le falta por mejorar al juego en su multijugador es la estabilidad, ya que incluso estando las 6 consolas conectadas entre sí, había bastantes cuelgues y desconexiones, además de algún que otro tirón de vez en cuando durante las partidas. Aun así, estos problemas son perfectamente solucionables, por lo que esperamos con ganas el lanzamiento de Ridge Racer: Unbounded el próximo 2 de marzo para seguir con esta divertidas, rápidas y destructivas carreras.

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