Avance: Diablo III (beta)

Por fin vuelve Diablo, después de once años parece que Blizzard ya tiene casi lista la nueva entrega de la saga. Ya sabemos que se han producido rumores a lo largo de estos años y que todo apuntaba a una nueva entrega, pero también conocemos a Blizzard y, como ya hemos visto con Starcraft, no tienen ninguna prisa en sacar nuevos juegos. Aun así, ahora contamos con una Beta y, por lo que hemos podido comprobar, está bastante avanzada.

Diablo III nos plantea una misma mecánica de juego Hack and Slash pero con una historia renovada, como era de esperar. Nuestro personaje llega a New Tristram después que cayese un meteorito apocalíptico sobre la catedral que hace renacer la lucha pasada. Allí en la ciudad nos encontraremos a Leah, el único personaje junto a Deckard Cain que recuperamos de la anterior entrega de momento, y que coparán nuestras primeras misiones.


La Beta en la que se encuentra Diablo III sólo permite jugar el Acto I del juego, aunque ya se acerca bastante al resultado final, sobre todo después del último parche aplicado. Hay que decir que durante la fase Beta se están actualizando las cosas cada poco tiempo y hace una semana que por ejemplo se cambió toda la interfaz de usuario, cambiando los menús y haciendo desaparecer a todos los PJ hasta entonces creados. Blizzard parece que está trabajando a toda máquina en Diablo III pero sin fecha concreta de lanzamiento.

Por otra parte, como ya habéis leído los que nos sigáis asiduamente, Blizzard parece que no sólo limitará Diablo III a los PC, sino que las consolas también podrían recibir el juego más tarde que pronto, aunque de momento no es seguro. Como es muy posible que los que leáis este análisis no hayáis jugado a Diablo nunca, trataré de explicar las cosas para que os animéis.

Lo primero que tengo que decir de Diablo III es que el apartado gráfico me ha parecido espectacular. Ya desde el menú de entrada, al igual que pasa con Starcraft II, la cosa promete, con un ambiente y una música que te introducen dentro del mundo de Santuario. Diablo III necesita conexión a internet para jugar, un punto que no acaba de convencer a los desconsolados del mundo pero que no nos queda más remedio que acatar si queremos jugar. Sin embargo, tener internet permite que el juego se actualice cada vez que lo abrimos (si es necesario claro está).

Como buen RPG lo primero es crear nuestra clase de PJ. Tenemos disponibles: “Barbarian”, claramente un guerrero para dar mamporros; el “Demon Hunter” que viene a ser un arquero con pinta de Ezio Auditore pero que incluye trampas y algún poder oscuro que otro y del que podéis ver un vídeo aquí; “Monk”, un monje acróbata que utiliza sus puños para pegar; el “Witch Doctor” o brujo, con venenos y otras artes negras; y el “Wizard” o Mago de toda la vida con sus hechizos. Cada clase tiene la versión femenina y masculina disponible, aunque a la versión femenina del Guerrero no le encontraréis la feminidad por ningún lado (avisados estáis). A priori no parece haber ninguna clase que esté muy por encima de otra y parece que están bastante equilibradas, al menos las tres que he probado. Lo que sí hay que tener en cuenta es que cada clase hay que manejarla de una manera diferente, aunque creo que es obvio que con un mago por ejemplo no nos vamos a poner a pegar espadazos, ¿verdad?

Las skills no son numerosas y a nivel 10 contaremos con 4 ataques o habilidades disponibles a elegir de entre unas 10 que podemos cambiar siempre que estemos frente a uno de los tótems. Así que es importante pensar que ataque vamos a elegir hasta que se vayan desbloqueando “slots” a medida que subamos nuestro nivel.

Le ponemos un nombre y directamente empieza el juego. Quizá hubiese estado bien la posibilidad de elegir la distribución de puntos de habilidad y poder personalizar el aspecto de nuestro personaje, aunque sólo fueran pequeños detalles como el pelo o el tipo de cara. Supongo que lo de los puntos de habilidad es una cuestión de mantener el equilibrio entre clases.

Al entrar aparecemos casi como nos trajeron al mundo en las afueras de New Tristram. Durante ese breve camino hasta llegar a la puerta de la ciudad el juego nos enseña los controles básicos, aunque no todo. Por suerte, los que hayáis jugado a RPG’s o anteriores entregas de Diablo ya sabéis que tenemos un movimiento a base de ratón, seleccionando con este el lugar al que dirigirnos. A parte de eso podemos asignar un ataque a cada botón del ratón que sólo se ejecutan si pulsamos sobre un enemigo. También tenemos como es costumbre los números para asignar otras habilidades y la tecla para cambiar la vista a una más cercan (Z). A parte tenemos las pestañas de habilidades, inventario, características, misiones y menú de juego.

La interfaz es sencilla, con la barra inferior como elemento principal que muestra las habilidades asignadas, los botones de menús, la barra de experiencia y dos esferas, una para la vida y otra que varía en función de nuestra clase pero que siempre es un elemento tipo maná (en el caso de los magos) o furia para los guerreros y que servirá para que podamos ejecutar o no determinadas habilidades. A parte de esto sólo tenemos un minimapa y las teclas de chat, dejando toda la pantalla casi para el juego.

A nivel gráfico Diablo III es espectacular. Blizzard se ha centrado mucho, al igual que hiciera con Starcraft II, en actualizar el apartado técnico respecto a la anterior versión. Sin embargo, se podría haber implementado un movimiento de cámara que nos dejase un poco más de libertad. A pesar de ello, que no necesariamente es malo, no tendremos ningún problema de visión ya que las estructuras y edificios en las que entramos se adaptan automáticamente haciendo desaparecer los muros y tejados de una manera perfecta. A pesar de ser una beta, se comporta de manera excelente, sin ningún tipo de salto o error gráfico.

En otro sentido he encontrado demasiado simples los caminos, sin bifurcaciones que nos hagan perdernos, y sin demasiadas opciones a parte de avanzar y matar enemigos. Sin embargo estamos hablando siempre sobre la porción del juego que está disponible. Además lo que sí que he visto es una llanura abierta para recorrer. He echado de menos tener más espacios como este que diese lugar a la posibilidad de perderse y de crearnos problemas con enemigos como ocurre por ejemplo en Titan Quest.  Por supuesto, cuando el juego esté completo se espera que Santuario (el mundo en que se centra Diablo) contenga dos continentes con sus regiones e islas, por lo que la cantidad de territorio a recorrer puede ser bastante grande como para encima tener bifurcaciones. La calidad de las texturas y de los diferentes elementos modificables de los escenarios, combinado con la posibilidad de matar enemigos con elementos del camino como muros hace que se olvide todo lo demás. Es un sistema que puede parecer simple pero que es extremadamente ágil y adictivo.

Los objetos y armas son uno de los elementos básicos de un RPG y en Diablo se han esmerado mucho en este sentido. En primer lugar es totalmente aleatorio es sistema de objetos salvo porque la calidad de estos va en concordancia nuestro nivel. Se ha de ser selectivo con la recogida si no queremos llenar nuestro inventario de armas que valen cuatro perras. En segundo lugar, como podéis leer en esta entrevista que realizamos hace tiempo, se ha intentado que no haya un arma y una armadura perfectas por personaje, sino que cada persona, en función de su manera de jugar encuentre aquello que le va mejor. De hecho, con el mago he llegado a desechar varitas más potentes que la que tenía equipada sólo porque la mía además de “pegar”, envenenaba o incendiaba.

Por si fuera poco, el arsenal que podemos encontrar es muy diverso, con muchas variantes y con diferentes magias incluidas. Podremos encontrar una espada con 9 puntos de daño y preferir otra que sólo tiene 7 pero que por magia te añade regeneración de vida por ejemplo. Además podremos conseguir materiales para “craftear” nuestros propios objetos.

Los enemigos que incluye la beta no son demasiado variados: “zombis”, esqueletos y poco más. Suponemos que la versión final debería integrar multitud de enemigos que irán aumentando de dificultad a medida que avancemos. En este apartado hay que destacar que los enemigos por lo general son fáciles de matar, salvo que sean enemigos especiales. El punto fuerte es que hay que estar atento porque sin darte cuenta puedes estar rodeado de enemigos y meterte en un buen lio.

Las misiones son entretenidas, haciéndonos recorrer el mundo y seguir avanzando. En la Beta encontramos tres misiones básicas que nos inducen a recorrer todos los mapas. Durante el mapa además del camino, nos podemos introducir en “Dungeons” como puede ser un pozo para encontrar más objetos y aumentar nuestra experiencia.

El modo online nos permite jugar la misma historia pero con compañeros online y, por lo que he podido comprobar lo hace más sencillo y rápido, al menos en la beta, donde ya sabemos de memoria las tres misiones que se pueden jugar cooperativamente. Los objetos que dejan los enemigos son individuales para cada jugador, básicamente para que no haya “aprovechados”, aunque siempre podremos acudir al intercambio, compra y venta de objetos, en la que Blizzard ha puesto mucho empeño. Algo que no veo claro es que Blizzard quiere introducir la compra de objetos con dinero real entre jugadores. Sinceramente me disgusta y no por el gasto de dinero, sino por la posibilidad de que jugadores demasiado profesionales y adinerado impongan un nivel contra el que otros no podremos competir. Por suerte, Diablo permite jugar de forma individual y colectiva a partes iguales, pero es un aspecto para mi negativo.

Por si fuese poco, en Diablo III dispondremos de Arenas de combate para enfrentarnos a otros jugadores con rankings que permitirán satisfacer vuestras ansias de ser los mejores o simplemente ponernos a prueba.

Como podéis intuir, Diablo III no necesita que hayas jugado a anteriores entregas para entender el juego ya que está ambientado 20 años después de Diablo III y, aparte de Leah y Deckard Cain, poco hay de anteriores entregas que no nos expliquen o que sea necesario aunque si habéis jugado a anteriores entregas, mejor que mejor como es lógico.

Sin duda Blizzard sabe entender como nadie el mercado de los juegos para PC (a WOW me remito) y seguro que Diablo III será un éxito, sobre todo visto lo visto en esta Beta. Ahora sólo resta que se anuncie de una vez por todas la fecha de salida definitiva, aunque no parece que vaya a ser este año. Una lástima porque en Navidades hubiese sido un regalo perfecto. Mientras tanto podéis ir ahorrando para la edición coleccionista o para compraros un ordenador nuevo más potente porque parece que no será ligerito precisamente. Mientras tanto os dejo con este increible trailer cinemático que ya publicamos hace unas semanas en Desconsolados y que deja con la boca abierta a cualquiera y que probablemente será la intro del juego.


 

Conclusión


En definitiva, Diablo III presenta una buena actualización de su juego, con batallas PvP en el modo arena (no durante las misiones) y con un modo cooperativo que promete bastante acción y compañía. Sin embargo es muy interesante que se pueda completar la misma historia en modo individual por si no somos muy sociales o preferimos hacerlo de esta manera. Las clases parecen estar equilibradas y me  han gustado bastante, el mundo promete ser bastante amplio y la historia bastante atrayente. Acompañado de un apartado gráfico espectacular y una música muy elaborada, de las que gustan (de hecho viene en la edición especial) se convierte tanto para fans de la saga como para advenedizos en un Must to have para los desconsolados del PC.

Lo mejor

  • El ambiente de juego está muy bien, con unos gráficos y banda sonara magníficos.
  • La Beta está muy avanzada y promete un juego excelente.
  • El sistema de combate, sencillo pero muy entretenido. Las diferentes clases están equilibradas.
  • Armas variadas, buen sistema de dropeo en cooperativo, las armas se adaptan a diferentes estilos de combate.

Lo peor

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