Impresiones: primeras horas de Rage

 

Aunque muchos de los aficionados a los FPS están más pendientes de la batalla entre Battlefield 3 y Modern Warfare 3 que de cualquier otro lanzamiento del género, no nos podemos olvidar de Rage, y es que los chicos de id Software tienen en su haber a los orígenes del género. Tras habernos quedado alucinados con los múltiples vídeos que han ido mostrando, gracias a Bethesda hemos podido probar las primeras horas de una versión casi final del juego (básicamente solo le faltaba el español), y tras sobrevivir a los ataques de los bandidos y reventar unos cuantos enemigos con nuestro buggy, aquí os traemos estas completas impresiones.

Durante los primeros compases de la aventura, la historia no es que avance más allá de la premisa inicia: somos un miembro de Ark, y tras una operación fallida nuestra nave nos ha dejado en Criostasis para que, más de 100 años después, nos despertemos en un futuro post-apocalíptico. Como es típico en esta clase de juegos, nos levantamos desorientados y los típicos bandidos están a punto de acabar con nosotros de no ser por el líder de un asentamiento cercano. A partir de este momento, empezaremos a cumplir las misiones que nos vayan encomendando los secundarios con los que nos encontremos, haciendo algunas avanzar la trama y otras “simplemente” reportándonos beneficios. Rápidamente veremos la similitud de este estilo de juego con los de otra popular franquicia de Bethesda: FallOut (atención al excelente guiño a esta saga en forma de un muñeco cabezó que seguro identificais fácilmente).

Pero volviendo a lo que íbamos, estos primeros niveles nos servirán para algo fundamental: conocer el mundo. Porque si algo tiene Rage es un universo enorme que te absorbe al poco de empezar la campaña. La culpable de esto es la excelente ambientación, ya que no nos encontraremos ante el típico mundo post-apocalíptico, sino que hay un montón de influencias más. Al principio podremos ver cómo la sociedad se parece un poco a la del Oeste, con los bandidos en las zonas de paso y los transeúntes en pequeñas poblaciones, con una ciudad más importante en las cercanías. Es cuando lleguemos a este gran pueblecito (algo que pasará hacia la primera hora de juego), una palabra no dejaba de pasarme por la cabeza: Firefly. Y es que tenemos un mundo futurista con una organización a la que todo el mundo odia, a los típicos alcaldes y sheriffs, y mucho más. En serio, si sois fans de esta corta pero excelente serie de Joss Whedon os gustará más todavía la de por sí excelente ambientación del juego.

Regresemos a las misiones. Si la distribución del juego puede recordar a los Fallouts y similares, al empezar a jugar vemos que para nada. Sí, hay algunos elementos de RPG de los que tendremos que estar atentos como conseguir una mejor armadura, vender los objetos que encontremos para conseguir dinero y demás. Pero claro, la acción no es tan pausada como en estos títulos, sino que nos encontramos ante un FPS puro y duro. Pero ojo, no de los estilos Call of Duty en el que los enemigos caen abatidos con un par de disparos y listo, sino que aquí serán muy duros y uno solo podrá ponernos las cosas bien complicadas.

Para hacer las cosas más emocionantes durante los tiroteos, los niveles se desarrollan en zonas bastante cerradas, y si unimos la dureza de los bandidos (de momento, los únicos enemigos a los que nos enfrentamos) junto a su agilidad, un enfrentamiento cercano con un enemigo armado con cuchillo, escopeta o antorcha se puede convertir en un pequeño gran reto a nuestra habilidad. Todo esto os lo contamos con la dificultad normal, y aunque no llegué a morir en ningún momento, sí que hubo momentos en los que me encontraba en un aprieto mortal. Afortunadamente, gracias a la regeneración automática y las vendas que nos recuperan instantáneamente salí del paso.

Por si no fuera poco con estos ya de por sí complicados enemigos, de vez en cuando habrá algún jefe final. En lo que jugamos solo pudimos ver uno en una de las fases principales (que cómo no, son más largas y emocionantes que las secundarias), y de no ser por nuestro gran arsenal, hubiera acabado con nosotros a la primera de cambio.

Hablando de las armas, según fuimos completando niveles, fuimos accediendo a juguetitos más y más poderosos. Durante la primera media hora sólo disponemos de una pistolita, pero poco a poco nos hicimos con la escopeta (un regalo por superar una fase secundaria) y el rifle de asalto (esta vez, comprado en la tienda). Pero eso no será todo, ya que en seguida comprobaremos que las balas normales están bien, pero la munición especial es mucho mejor. Únicamente pude probar los disparos secundarios de la pistola, y vaya si son devastadores. Con un tipo, los enemigos caían de un balazo, mientras que la otra lanzaba una bala con varias balas en su interior que, como os podéis imaginar, desata una lluvia mortal sobre todo bandido que se nos cruce por delante. Las dos últimas armas desbloqueadas fueron el siempre fiel rifle de francotirador y la brutal ballesta, que mata que da gusto y sin causar ningún revuelo, ideal para los más sigilosos. Lo que más puede extrañar un poco al principio es el método para seleccionar las armas y la munición, ya que consiste en mantener RB y, con los sticks analógicos (el izquierdo para las balas y el derecho para los “juguetitos”) seleccionar lo que queramos. Pero ya os digo, a los 20 minutos o así os acostumbraréis a la perfección.

Eso de que estamos en un mundo post-apocalíptico no se notará solo en la ambientación, sino en los recursos. La munición no es que sea muy abundante, por lo que explorar todos los cadáveres será algo intuitivo para conseguir algunos dólares o balas extras con los que poder luchar otro día. Otro aspecto fundamental es el de crear objetos (como veis, más elementos de RPG), además de encontrar chatarra con la que conseguirnos un dinerillo extra con el que comprar más utensilios en las tiendas de las ciudades.

El mundo del juego es enorme, por lo que para movernos de zona a zona necesitaremos un vehículo sí o sí. Al principio únicamente tendremos un simple quad, pero al avanzar un poco conseguiremos nuestro propio buggy, iniciando así un aspecto que seguro enganchará a más de uno. Empezaremos con una velocidad estándar, sin nada de armas y un turbo que no durá más que unos pocos segundos. Por suerte, ahí entran en juego varias misiones secundarias para ir mejorando nuestra montura poco a poco. Y creedme, lo necesitaréis para pasar seguros por las zonas intermedias llenas de bandidos. Estas misiones no serán más que circuitos en los que competir al más puro estilo Mario Kart, pero a lo bestia. Así, podremos participar en contrarrelojes, carreras normales u otras en las que podremos usar armas.

El control con estos vehículos no podía ser mejor, incluyendo las geniales armas automáticas (a ver qué bandido nos tose encima cuando nos agenciemos unos lanzacohetes) y el turbo. Pero claro, solo rozamos lo que la personalización de los buggys nos ofrece, y vaya si no nos quedamos con ganas de más. Al menos, sí que pudimos experimentar la acción vehicular del título, y al igual que en las secciones a pie, no decepciona lo más mínimo.

La versión que probamos era la de Xbox 360, y gráficamente ya es de por sí apabullante en consolas, con que imaginaos lo bien que lucirá en un buen PC. La única pega que se le puede poner (y simplemente por ser un poco quisquillosos), es que algunas texturas tardan un poco en cargar. Pero claro, si el motor gráfico mueve un mundo enorme con tanto nivel de detalle, unos tiempos de carga bastante aceptables y una distancia de dibujado increíble, a ver quién es el guapo que se mete con los gráficos del juego.

En las primeras horas de Rage hemos sobrevivido a ataques de bandidos y atacado sus bases, nos hemos agenciado un buggy y nos hemos viciado mejorándolo y descubriendo el gran universo del juego. Muchos juegos se quedarían ya en esto, pero es que era muy palpable que el título tiene muchísimo más que ofrecer en todos los sentidos posibles, por lo que solo vimos la punta del iceberg de un juegazo enorme. Para que os hagáis una idea, hay montones de zonas secretas en el mapeado por explorar, desbloqueables por doquier y un montón de misiones secundarias como complemento a las más que espectaculares fases principales.

He de reconocer que, con tanto retraso, me preocupaba la calidad de la aventura, pero tras esta primera toma de contacto, no puedo hacer más que contar los días hasta que el 7 de octubre pueda volver a este gran mundo post-apocalíptico… porque si encima la ambientación recuerda a Firefly, ¿quién se puede negar a viajar al futuro?

 

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