Sacando del olvido a Fahrenheit

El género de las aventuras gráficas está en decadencia, ya que prácticamente no salen títulos de este tipo y los que hay no son de una gran calidad, además de que no salen del PC. Sin embargo, hace unos años llegó a consolas y compatibles una gran apuesta en este género, pero que desgraciadamente no tuvo demasiado éxito.

Hablamos de Fahrenheit, desarrollado por Quactic Dreams (que actualmente están trabajando en el esperado Heavy Rain) y demostraron cómo se tiene que hacer un juego de este tipo en consolas.

El guion (casi siempre lo más importante en este género) era soberbio, ya que parecía que estábamos viendo una nueva película de intriga. La forma de comenzar la historia era impactante, viendo cómo nuestro protagonista, Lucas Kane, acuchillaba a un hombre mientras estaba en un trance. Tras esto, iniciamos una persecución contrarreloj para saber qué nos ha pasado, a la vez que sobrevivimos a la ola de frío que azota el mundo (de ahí el nombre del juego) y escapamos de la policía

Si en algo destacó este título fue en ofrecernos la posibilidad de tomar decisiones, elemento que se ha popularizado desde entonces. De esta forma, cuando controlamos a Lucas podemos ser muy profesionales y no dejar ninguna pista para la policía, pero si cogemos más simpatía de los protagonistas de la ley (Carla Valentti y Tyler) podemos dejar más pruebas a propósito. Y no solo eso, sino que somos nosotros los que decidimos con quién y cómo hablar. Dependiendo de nuestras decisiones había algunos sucesos que cambiaban, lo cual era muy satisfactorio. Sin embargo, el problema de la épica historia es el final. Esto es así porque ambos desenlaces (el bueno y el malo) se presentan de una forma muy precipitada y que no concuerda con el estilo pausado y misterioso del juego.

Si algo consiguió este juego fue mantenerme pegado al mando de principio a fin, gracias a sus emocionantes situaciones y sus espectaculares escenas de acción. Esto se ve reforzado por el uso de la multipantalla de la misma forma que en la serie “24”. De esta forma veías a tus perseguidores mientras tratabas de limpiar la escena de un crimen o para ver lo que le pasa a otro protagonista.

Otra de las novedades del juego fue que todos y cada uno de los personajes tenían un estado de ánimo, y si decrecía hasta llegar al mínimo se podían suicidar o dimitir. De esta forma siempre teníamos que estar atentos a todo lo que hacíamos y decíamos para que no afectara negativamente a la psique del personaje que controlabamos.

Y las escenas de acción eran de dos tipos. Por un lado, las de machacar los gatillos para hacer un esfuerzo físico, y luego en las que tenemos que pulsar las direcciones que nos indicaban con ambos joysticks. Mientras que en la mayoría de las aventuras gráficas la acción es lenta y un poco aburrida, aquí pasa todo lo contrario, con algunas peleas y situaciones que parecen sacadas de “Matrix” al estar volando, esquivando balas, lanzando rayos, etc.

El apartado sonoro era otro punto fuerte del juego, ya que tenía una banda sonora muy emotiva y pegadiza. Además, el doblaje al castellano estuvo bastante bien. El apartado gráfico también era notable, con algunos momentos realmente espectaculares, aunque bien es cierto que no destacaba en este aspecto.

En definitiva, si Quantic Dream hubiera tenido apoyo publicitario con este juego sería seguramente una franquicia o por lo menos sería más conocido. Desgraciadamente no es así, y aunque hay un pequeña legión de seguidores (entre los que me encuentro) nos tendremos que conformar con una única entrega de las aventuras de Lucas Kane (el final “malo” daba pie a una continuación). Afortunadamente, este año llegará Heavy Rain, que está siendo desarrollado por el mismo estudio y tiene un apoyo mucho mayor. Desde aquí ya estamos impacientes por este juego, ya que hereda el sistema de Fahrenheit y lo mejora notablemente. Mientras tanto, si sois seguidores de las aventuras gráficas y de los buenos guiones y os perdisteis este juego, si lo veis en segunda mano no lo dudéis y compradlo, porque a día de hoy consigue divertir, y mucho.

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