Vuelve mejorada para Wii la estrategia de Pikmin

Sin duda Pikmin es una de las obras de Miyamoto más originales y personales, y ahora podremos revivirla en nuestra consola Wii.

Miyamoto encontró la inspiración en el jardín que rodeaba su casa de Kyoto. Se imaginó como lo que para él era un lugar apacible para un ser extraterrestre podía ser un paraje inhóspito. Lo que en la Tierra era un aire puro, por ejemplo, para una especie foránea sería un ambiente tóxico (esta historia me suena de algo). Desde la perspectiva de un ser diminuto, un jardín se convierte en un bosque lleno de peligros. Los pequeños insectos son temibles enemigos, una caja de cartón puede servirnos de puente y una lata vacía, un muro infranqueable.

Miyamoto quiso incidir en la fragilidad del personaje. Lejos de cualquier visión cinematográfica de un extraterrestre que viene a dominar el mundo, Olimar es un apacible habitante que trabaja en una empresa como repartidor y repentinamente sufre un accidente, aterrizando en un extraño planeta. Sin armas, con la nave destrozada, sólo 30 días de reserva de aire y todas las piezas esparcidas por la superficie del planeta, el futuro de Olimar es verdaderamente desalentador.

Es en este punto donde los Pikmin entran en juego. Son seres de apariencia débil, mitad planta mitad animal (nacen del suelo pero tienen brazos y piernas), que a priori poco o nada pueden hacer por Olimar. Pero la unión hace la fuerza: un solo Pikmin por separado no tiene utilidad, pero pudiendo controlar hasta cien a la vez, se convierten en un poderoso ejército.

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